Las tres Torres del Paine en una temporada (parte 1)

Un giro imprevisto en un viaje de escalada a Cochamó llevó a la escaladora chilena Anahí Giorlando y a su cordada Alexis Rojas a realizar una temporada de escalada tan inesperada como increíble en Torres del Paine. Este es el relato de la primera vez en la Patagonia para Anahí, en su propia voz.


Nuestra primera intención del viaje era ir a Cochamó para re-acondicionar una vía que Alexis (Rojas) equipó hace mucho tiempo con el Nico (Gutiérrez) en el cerro Arcoiris.

La idea era poder cambiar las chapas, anclajes y hacer un buen topo de la vía, porque esta sería más fácil y accesible que la clásica ruta Positive Affect (12.a – 19 largos – 909 metros, creo que la única vía que llega hasta la cumbre del cerro Arcoiris).

Estábamos muy motivados con el objetivo de acercar ese paredón a más personas, pero las condiciones meteorológicas cambiaron de un momento a otro, y nosotros ya íbamos en viaje rumbo a Cochamó.

En ese momento, nos escribe un amigo nuestro, Nicolás Secul, guía UIAGM y local de Puerto Natales y nos hace la invitación de ir a su casa: “¡Vénganse para acá, ustedes todos los años van a Cochamó, es la oportunidad de venir a conocer este lugar!”

Ruta Normal y Paredón del Cerro Arcoiris. Foto: David Valdés.

Alexis había ido a Torres del Paine una vez hace muchos años y no había alcanzado a escalar.

A las palabras de Nico, se sumó la insistencia de Sebastián Pelletti, también guía UIAGM y del escalador Chacho Navarro.

Así que cambiamos los planes y, ya que íbamos en auto, continuamos hacia el sur, hasta Torres del Paine por Argentina.

Como teníamos un mes era probable que tuviéramos una sola ventana de buen tiempo, pero en el peor de los casos podíamos cruzar a Argentina e ir a El Chaltén, entonces todas las opciones eran buenas. En general, el Parque Nacional Torres del Paine, tiene un clima bastante inestable.

Apenas cruzamos a Chile, nuestro amigo Chacho nos estaba esperando y nos fuimos directo a su casa para poder planear todo lo que íbamos a hacer.

Llegar allá para mí fue una explosión en mi cabeza porque nunca había visto esos paisajes tan preciosos, campo por todas partes ,fue hermoso e impactante a la vez. Solo por la gran cantidad de horas de luz yo sentía que vivía mucho durante el día.

Al llegar a la casa de Chacho nos pusimos inmediatamente a estudiar todo. Pedimos el permiso para escalar por un mes y nos pusimos a estudiar los mapas y los accesos, ya que en el permiso hay que mencionar cuáles son tus planes, dónde vas a dormir, cuáles son las vías que vas a escalar, entonces llevábamos topos de todas las vías posibles.

Al Parque hay que llevar cuatro copias impresas de los permisos: el Parque se queda con una, Carabineros se queda con otra y por la otra entrada del Parque, también hay que dejar una copia al personal de Conaf. 

Además, los chicos locales nos ayudaron con la información porque no hay una guía completa de la zona, entonces tienes que ir investigando, hablando con las personas locales, conseguir llegar a los topos, etc.

Primer desafío: La Torre Norte

La Torre Norte de las Torres del Paine. Foto: Germán Ruiz de la Maza

Decidimos en esta primera instancia, partir con humildad, entonces nos decidimos por la Torre Norte, por la vía Homenaje, una vía bastante concurrida y accesible. Esta fue la primera ruta que escalamos.

El topo de Homenaje es más popular porque es una vía que re-acondicionaron o equiparon con chapas en algún momento, siendo una de las únicas vías que está en estas condiciones, ya que las reuniones en el Paine son, normalmente, con material como stoppers, muchos clavos, estacas de madera incluso, en algunas vías, en general la escalada es bastante alpina. Pillarse con chapas en las reuniones es algo relativamente nuevo. La vía es bastante cómoda, ya que no hay que tomar muchas decisiones respecto a los descuelgues, a menos que te pierdas de la línea a la bajada, pero la escalada en sí es muy bonita.

Caminando hacia la Caja Whillans, base de las paredes.

El trekking para llegar a la roca lo hicimos en dos días, el cual organizamos muy bien para ver el tema de la comida y el peso. En la primera jornada llegamos hasta el campamento Japonés y el segundo día llegamos a la Caja Whillans, que debe estar a una media hora de la base de la pared y el tercer día del trekking fue ir cuadrando todo el ascenso, ya que nosotros llegamos el primer día al Parque Nacional Torres del Paine con tormenta, para estar el primer día de la ventana en la Caja Whillans.

Los pegues de escalada en las Torres del Paine comienzan muy temprano en la madrugada. Nosotros partimos de noche, casi con las primeras luces. A las 5:30 de la mañana ya estábamos en la base de la pared. A esta misma horra comenzamos a escalar, e hicimos cumbre alrededor de las 12:40 pm. Fue una escalada bastante rápida, ya que teníamos súper estudiada la línea y con el tipo de anclajes con los que nos íbamos a encontrar.

Como mencioné antes, hay topos actuales sobre esta línea, entonces es una vía bastante amigable.

Foto de cumbre de la Torre Norte, 3 de febrero 2026. Anahí Giorlando, Alexis Rojas, Cristóbal Bayer y Chacho Navarro. Mira aquí el registro que dejaron en el libro de cumbre de Andeshandbook.

La bajada en Torres del Paine, otro desafío.

La bajada fue impecable, por suerte no se nos quedó trabada la cuerda en ningún rapel. En algún momento estuvo a punto de que se trabara, pero zafamos,

Como hasta la bajada fue limpia para nosotros, Chacho mencionaba que estábamos bendecidos porque normalmente traba mucho la cuerda en la bajada, en esa vía en particular.

A pesar de que bajamos con malas condiciones, es decir, con tormenta, tuvimos la suerte de que no empotramos cuerda en ningún rapel.

Bajamos, llegamos a la caja Whillans nuevamente, llegamos a dormir y al otro día estuvimos pensando si bajábamos o dábamos otro pegue, pero la ventana que teníamos era demasiado corta y decidimos salir.

Rolando Garibotti nos empezó a enviar la meteo. Y claro, se veía bastante inestable, estaba bien. Si bien no había tormenta, estaba bastante tapado todo. Y estábamos igual un poco cansados y ahí decidimos bajar. Y bajamos en un día. Entonces llegamos del pegue a dormir.

A la mañana siguiente solo nos preocupamos de desarmar campamento y llegar directo al auto. Entonces caminamos todo el Valle en Silencio, pasamos por el Campamento Japonés, en los miradores, pasamos por el refugio chileno y llegamos al auto. Eso como primera experiencia, llegamos directo a la casa del Nicolás Secul, habían hartos amigos, hicimos un asado. Lo pasamos súper bien.

Aprendizajes para la bajada

Tratar de hacer los rapeles con dos cuerdas, a pesar de que el topo dice que lo puedes hacer con una, porque son más largos de lo que ahí se señala. Eso agregaría, con respecto a la información actual que existe pública de la ruta.

En la Cumbre de la Torre Norte, disfrutando antes de la tormenta que se avecinaba.

Algunas conclusiones de mi primer pegue en Torres del Paine

Para mí esta primera experiencia igual estuvo buena en el sentido de que la escalada no fue tan difícil, no tanto como superar el miedo.

Nunca había escalado con tanto viento, vientos que te llevan la cuerda muy lejos. Además, en la bajada nos pilló la tormenta, entonces bajamos todos los rapeles nevando.

Primero cayeron unas gotitas y luego, mucha nieve durante toda la bajada, mucho viento, mucho frío, bajó la temperatura considerablemente. Entonces en ese aspecto había que mantener la moral muy alta, mantener ahí un ambiente agradable, cálido, tirar la talla, reírnos, tomárselo con calma, sin desesperarse, porque claro, las bajadas uno las siente un poco más largas con respecto a cuando uno sube.

Y a pesar de las condiciones, lo pasamos muy bien. Éramos un grupo de cuatro personas, divididas en dos cordadas autónomas. Yo iba escalando con Alexis y Chacho iba con otro amigo, Cristóbal Bayer.

Otra condición que no había experimentado fueron pequeños tramos con hielo en la fisura, que eso también lo encontré loco porque no había tenido la posibilidad antes también de escalar fisuras con un poquito de verglas o hielo, entonces también fue algo nuevo, pero nuevo de forma amigable, no en exceso en la pared, entonces muy limpio a pesar de todo.

Finalmente, el frío constante, el escalar con guantes, no estaba acostumbrada tampoco a escalar con guantes, guantes grandes como de nieve, entonces fueron las cosas a las que me tuve que adaptar personalmente en este intento.

Muy bonita experiencia y sobre todo el grupo humano también es que algo tan importante como el clima.

Si vas con un excelente clima pero tu grupo humano no te acompaña, hay tensiones, los pegues pueden ser incluso hasta peligrosos, entonces creo que tiene que haber esa mezcla.

Una vista impresionante que solo algunos han podido tener del Parque Nacional Torres del Paine.

Cómo seguir adelante a pesar del miedo

A modo personal, y más que un mantra, yo le hablo a mi mente. Le digo: “Anahí, este es tu sueño, anda, está bien tener miedo, está súper bien tener miedo, es normal, sobre todo cuando hay cosas nuevas”. Como te digo, para mí fue el viento, como que no sabía si era normal estar ahí con ese clima, en la punta de la montaña y de verdad que te entra esa duda. Pero ver la calma, la templanza de los compañeros, te hace sentir que está todo bien.